Gå direkte til innholdet
Plazas de Toros: Patrimonio arquitctónico, material e inmaterial de Jalisco.
Spar

Plazas de Toros: Patrimonio arquitctónico, material e inmaterial de Jalisco.

La fiesta de los torosLa fiesta de los toros, lleg a Jalisco, de la mano misma de los conquistadores espa oles. Junto con el idioma y junto con la religi n cat lica; la costumbre arraigada en el pueblo espa ol de correr toros bravos se afianz en M xico y se afianz en Jalisco que entonces, era la provincia de la Nueva Galicia. Jalisco es actualmente, el estado de la Rep blica Mexicana que cuenta con el mayor n mero de municipios en donde se dan festejos y se tienen registradas por lo menos cuarenta edificios construido es profeso (plazas de toros). Sin contar la gran cantidad de lienzos charros y plazas de trancas en donde se celebran corridas con motivos religiosos como lo son las fiestas patronales y los festejos del d a de La Candelaria y el carnaval.Asimismo, Jalisco posee un amplio cat logo de fincas ganaderas dedicadas espec ficamente a la crianza de toros de lidia y por si fuera poco, cuenta en la actualidad con una amplia baraja de matadores de toros en activo.Plazas de torosLegado de los espa oles en su paso por Am rica, son las plazas mayores en donde concurren simb licamente los poderes.La iglesia o catedral, el palacio de gobierno y las casas consistoriales.Francisco L pez Izquierdo Madrid: 1992, nos comenta en el pr logo de su interesante libro Plazas Mayores y de Toros al respecto: "Cuando las corridas fueron regocijo p blico y antes deporte parcialmente caballeresco en las plazas de armas, se dieron en las plazas p blicas, acondicionadas con tablados, sirviendo las ventanas y balcones para contemplarlas. Era costoso ese procedimiento, carente de seguridad para el espectador por hundimiento y peligroso por las posibilidades de incendio. La plaza cuadrada o rectangular ten a el inconveniente de que los toros se aquerenciaran en los rincones, por lo que, a veces, se mataban aquellos rincones, resultando el terreno de la lid, de forma octogonal" L pez Izquierdo hace que nos detengamos a reflexionar en el devenir de los espacios acondicionados para el toreo. Un espacio de forma rectangular que adquiere ochavas, pasa por el esquema trapezoidal de ocho lados, hasta adquirir la forma actual de la circunferencia. De la misma manera, la traza urbana de herencia romana, se adecua a las nuevas ciudades americanas. De nueva cuenta tomo en pr stamo las palabras de L pez Izquierdo."Inquietudes urban sticas hubo en la fundaci n de las ciudades de Am rica. En las leyes de Indias se dictan previsiones de c mo hab an de ser y d nde las Plazas Mayores, suficientes para celebrar en ellas fiestas de toros y juegos de ca as: abiertas en las poblaciones mar timas hacia el desembarcadero y en el centro del poblado en las no mar timas y 'que por lo menos tenga de largo una vez y media de ancho, porque ser m s a prop sito para las fiestas de a caballo y otras'".Dentro del esquema que corresponde a la traza hispana, es impensable la ausencia de la circunferencia de una plaza de toros, como parte equilibrante y arm nica citadina.De la misma forma, su no presencia simboliza la decadencia de una urbe que manifiesta nuevas prerrogativas y su direcci n hacia otras motivaciones, ajenas por completo a la tradici n llegada en una carabela que alg n d a parti de C diz hacia el nuevo mundo.
ISBN
9781088453407
Språk
Spansk
Vekt
513 gram
Utgivelsesdato
1.8.2019
Antall sider
276