Tiffany se despierta en una celda, con el pelo sucio, un mono naranja y el recuerdo borroso de haberlo perdido todo. Lleva pocas horas en prision y ya ha regalado la cena, ha ensenado las tetas y su companera de celda le ha pedido, sin pestanear, que lo vuelva a hacer. Seguro que piensas que no tiene nada que ver contigo, pero enseguida empezaras a reconocer los sintomas: la necesidad de caer bien y de disimular la tristeza incluso cuando por dentro estas hecha polvo. Tiffany Jenkins fue animadora, novia de un policia y reclusa en una carcel para mujeres. La cronologia no importa tanto como lo que pasa al final. Cuenta toda su historia con lucidez, humor y la crudeza de quien ya no tiene nada que perder. En este libro hay celos, manipulacion y bastante verguenza. Pero tambien una critica brutal al hecho de que las mujeres aprendan demasiado pronto a no molestar. Malas y peores esta escrito para contar algo muy incomodo: para muchas mujeres, dejar de gustar es lo mas dificil que haremos en nuestra vida.