En el ano 1966 el F. C. Barcelona ficho a Florencio Hernandez, maximo goleador de la tercera division balear, un joven que prometia hacerse un sitio en el primer equipo por su futbol vertical y su capacidad rematadora. Marco tres goles en los trece partidos amistosos que jugo con el Barca durante los dos anos que milito en el Condal -Barcelona At.-, pero, como el dice en este libro: el hombre propone y Dios dispone. Una serie de minusvalias fisicas le llevaron a dejar el futbol y cambiar la pelota por la pluma. Un largo camino que eclosiona cuando cumple nada menos que ochenta anos con cuatro libros que lo elevan por su calidad a la primera division, sino futbolistica, si literaria... Diriamos que lo que no pudo lograr con los pies, lo consigue ahora con la cabeza.