Por primera vez en la historia y a consecuencia del desarrollo tecnologico, viene construyendose una nueva naturaleza que impone otra forma de relacion con nuestro entorno. Este proceso se desarrolla a un ritmo vertiginoso y sin conocer con exactitud cuales puedan ser las consecuencias reales de su implantacion. La desaparicion de la intimidad, sustituida por una fragil identidad digital, es la primera de una larga serie de limitaciones a nuestros derechos mas esenciales que debemos reconocer y combatir. Las nuevas pautas sociales nos debilitan y apenas nos permiten escapar de los mas rigidos sistemas de control. Tambien nos devuelven al viejo mito de los nombres ocultos. Solo la trascendencia nos permitiria comprender la verdadera identidad que se esconde tras nosotros. Desvelar prematuramente ese nombre puede destruirnos y hasta hacernos desaparecer. Este breve ensayo recuerda los principios que pueden guiarnos en esta defensa de nuestras libertades mas esenciales en un futuro que se antoja distopico y cruel, ajeno muchas veces a los sentimientos que deben inspirar a una sociedad justa y democratica.