Si decimos que todas las facetas en las que se proyecta nuestra vida son expresiones de un sistema de innovacion, mas de uno diria que es una exageracion. Sin embargo, todo lo que hacemos, lo que vivimos, se proyecta en el espacio y en el tiempo, y evoluciona. Somos actores destacados de la pelicula del cambio, de la evolucion, en definitiva, de la innovacion. Llegados a este punto podemos asumir el papel de protagonistas o quedarnos tan tranquilos, sin hacer nada. Esto seria una tremenda equivocacion porque, por muy abstracto que nos parezca, el tema no deja de ser algo muy cercano que nos afecta en el dia a dia. En este contexto parece fundamental el ejercicio de identificacion de actividades que, de una manera natural, aparecen formando parte de nuestro quehacer cotidiano y, al mismo tiempo, todos percibimos como innovadoras. Este es el caso de la cocina, en general, y de la alta cocina, en particular, que se nos presenta como un buen ejemplo de sistema de innovacion en el que poder identificar conceptos, principios, leyes y modelos para innovar. Pero analizados como sistema de innovacion, no todos los restaurantes de alta cocina nos van a aportar lo mismo, ni nos van a llevar a hacernos las mismas preguntas, o nos van a permitir sacar las mismas lecciones. Tampoco van a tener el mismo potencial de innovacion. Porque las diferencias existen, y para bien o para mal, no todos son iguales. Aqui es donde aparecen Mugaritz y Andoni Luis Aduriz. De la relacion entre Jose Luis Larrea y Andoni Luis Aduriz ha resultado un espacio de conocimiento compartido sobre algo que amenaza con convertirse en una obsesion para los dos: se trata de la innovacion. Pues bien, ese espacio de obsesion compartida da lugar a este dialogo que recogemos en el libro y en el que se plantea lo que una gestion innovadora aporta a la empresa.