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El Reino de Mallorca: La Difícil Herencia de Jaime I
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El Reino de Mallorca: La Difícil Herencia de Jaime I

Protegiendo nuestras costas, como adelantadas contra las amenazas procedentes del centro y oriente mediterr neos, las islas Baleares fueron pobladas ya en el Neol tico. La expedici n encabezada por el rey de Arag n, Jaime I el "Conquistador", en 1229, puso fin al dominio musulm n en las islas, si bien qued una Taifa en Menorca como vasalla del reino de Arag n, hasta su derrota y ocupaci n definitiva en 1287. Es a partir de entonces que se crea el reino de Mallorca. La numerosa prole habida del segundo matrimonio de Jaime I con Do a Violante de Hungr a, lleva al rey a sucesivos proyectos de partimiento de sus estados a fin de dar una parcela de poder territorial a sus varios hijos varones. La muerte de Alfonso, su primog nito, la de Fernando, siendo un ni o, y la toma de h bitos del menor, Sancho, permiti que, finalmente el Reino de Arag n se repartiese en solo dos reinos: el de Arag n propiamente dicho, que heredar a Pedro III el "Grande", y abarcar a Arag n, Catalu a y Valencia; y el que se ha dado en llamar "Reino Privativo de Mallorca", que heredar a el siguiente de los hijos varones, Jaime II, que comprender a las islas Baleares (Mallorca, Menorca, todav a bajo el poder de un soberano musulm n aunque tributaria desde 1231, Ibiza y Formentera), as como los territorios continentales del Rosell n y la Cerda a, el se or o de Montpellier, el vizcondado de Carlades, en Auvernia, y la baron a de Omelades, contigua a Montpellier (en Occitania). Dos aspectos fundamentales condicionar an totalmente la existencia del nuevo reino. Por una parte, el hecho establecido en el testamento de Jaime I mediante el cual el rey de Mallorca ser a vasallo del de Arag n; por otra, el que sus territorios no solo no constitu an un espacio geogr fico continuo, sino que los continentales estaban situados entre Francia y Arag n, dos estados enfrentados y que aspiraban al dominio de, al menos, parte de las tierras asignadas al nuevo reino. Por el tratado de Perpi n (1279), fruto del desequilibrio de poder entre la corona de Arag n y el Reino de Mallorca, se mantuvo el control pol tico-econ mico del primero sobre el segundo, restableciendo la unidad jurisdiccional de la corona de Arag n, rota por el testamento de Jaime I. Este hecho condicionar a durante toda la existencia del Reino de Mallorca las relaciones entre ambos. La falta de Cortes agravar a posteriormente la desvertebraci n de un reino ya de por s disperso, al carecer ste de una instituci n com n m s all de la monarqu a. El Reino de Mallorca tuvo pues una existencia de tan solo 119 a os, durante los cuales, adem s de Jaime I el "Conquistador", su fundador, tan solo tres reyes ejercieron como tales: Jaime II (1276-1311), Sancho I (1311-1324) y Jaime III (1324-1349).
ISBN
9781530610648
Språk
Spansk
Vekt
177 gram
Utgivelsesdato
1.3.2016
Antall sider
126