En un mundo donde los arboles han dejado de cantar, donde las raices tiemblan bajo el peso del olvido, nace una guardiana llamada Sheebaah. Desconfiada, feroz, hija de la naturaleza. Los dioses estan dormidos en el silencio, pero la brisa lleva su nombre hasta Silan, un hombre sin pasado que despierta en el corazon del bosque. El destino de Sheebaah y Silan queda magicamente unido por un huevo dorado. Los ecos marinos anuncian un cambio. Proteger la vida es un acto tan antiguo como la primera semilla. La naturaleza siempre recuerda.