Antes de ser padres ya nos ocupamos del hijo que viene de camino: barajamos nombres, decoramos el cuarto, compramos ropa de bebe... Pensamos en todo lo que va a necesitar para que no le falte de nada. Y su educacion? Confiamos en que se comera lo que con tanto carino le hemos preparado, que dormira placidamente, que se calmara cuando lo tomemos en brazos, etc. Entonces sobreviene la decepcion: a pesar de que le pedimos con amabilidad que se asee, que se vista solo, que recoja los juguetes o que se acueste porque es tarde, el nino erre que erre no atiende a nuestros ruegos, no sigue nuestras indicaciones, da el espectaculo delante de la familia y de los amigos, provocando en los padres una mezcla de rabia, desanimo, impotencia y culpa. La desobediencia tiene muchas caras, pero al margen de que el hijo se haga el sueco, gruna y refunfune cuando se le ordena algo, agarre una rabieta de tomo y lomo o desafie abiertamente la autoridad, la mayoria de los padres nos quejamos de las batallas a la hora de acostarse, de la lucha para que coma, del lloriqueo enervante cuando le negamos un capricho, etc., y acabamos enredandonos en gritos, discusiones interminables, dialogos de sordos y pulsos de fuerza para tener la sarten por el mango. La ilusion, el afecto y el amor no son remedio suficiente para los problemas de obediencia. Esta guia viene a llenar la laguna de los padres que no han recibido una formacion especifica para educar a sus hijos, especialmente a los mas rebeldes, ofreciendo pautas para adquirir habilidades parentales, para ejercer la autoridad con firmeza sin caer en el autoritarismo, para favorecer el comportamiento responsable y autonomo del hijo, en definitiva, para que aprenda las reglas que rigen la convivencia.