Unos restos humanos aparecen semienterrados en un poligono industrial de Cordoba. Una chica, de eso no cabe duda, porque lo que encuentran es el bajo abdomen, la zona pubica y los muslos. Mujer, caucasica, probablemente menor de edad, dictamina el analisis forense. La autopsia senala tambien otro dato mas turbio: la joven presenta el utero muy danado, quizas tras sufrir varios abortos. Pasan los dias y nadie reclama el cadaver ni denuncian desaparicion alguna. Mal asunto. Benegas y su equipo se ponen a trabajar. A quien no se echa de menos? A aquellos que nada tienen. Ni siquiera familia. Como es menor, tendran que investigar en los centros de acogida y todo el sistema social que supuestamente deberia protegerlos. Menores. Nacionales y extranjeros sin acompanar. Menas. Carne de explotacion y miseria. El caso da un giro cuando Benegas descubre la razon por la cual estaba tan danado el utero del cadaver. La biomedicina y la ingenieria genetica han llegado para quedarse en nuestras vidas. Y eso mueve mucho dinero. Muchisimo. Cuanto estaria dispuesto a pagar alguien si la ciencia le garantizase una larga vida sin enfermedades, casi la eterna juventud? O que le van a curar una dolencia mortal manipulando sus propias celulas? Cuanto pagaria? Todo lo que tenga, y un poco mas. Y cuando el poder y el dinero se cruzan con los mas desfavorecidos, siempre pierden los mismos. Benegas lo sabe. Por eso le molesta tanto que intenten ponerle plomo en las alas. Porque el inspector esta dispuesto a volar muy alto con tal de resolver este complejo caso que hace unos anos podria parecernos ciencia-ficcion, pero que hoy es una inquietante realidad.