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Los expósitos
Tallenna

Los expósitos

Si podr is disponer del tiempo necesario para leer este fragmento no os resistir is a la tentaci n de sentiros atra dos por esta impactante obra que pertenece al ciclo de la novela psicol gica: La agon a del crep sculo hab a llegado, y Lugo se desplazaba en pos de su funesto objetivo. l se hallaba contiguo a la casa de su hermano, pero un pavor extenso le pose a, producto del v rtigo que acompa a a los criminales principiantes. Su voluntad, cohibida por la indecisi n, no imperaba sobre sus voliciones. Lugo fue incapaz de desplazarse hacia el umbral de la casa; sus pasos se dirigieron, precipitados, hacia la cobija de su hogar. En la gran sala de la residencia, su nociva mujer le esperaba ansiosa. Lugo franque el dintel de la casa y fue inmediatamente interrogado por Aurelia. - Lo hiciste? -le expres , encadenando con sus brazos la profusa cabellera de aquel hombre vulnerado-. Ejecutaste la obra de Dios? Oh, mi amado, eres un h roe La cortesana se propon a ejercer la colisi n de un beso sobre los labios de su esposo. -No pude matarlo -le respondi Lugo, sumergido en una tristeza descomunal. Su avasalladora le neg el sortilegio de su sculo y lo rechaz violentamente. - Eres un cobarde -le dijo; y luego, empu ando un libro que se hallaba sobre uno de los muebles, le afirm a su pusil nime consorte, con ira flamante-: Mira Este es un ejemplar de los tantos que escribir tu hermano Ella se refer a a una nueva obra escrita por Ramiro. Aurelia prosigui hablando, eclipsando un poco su fulgor irascible. - Quieres enterarte de lo que dice? Escucha lo que afirma en este p rrafo: "La cobard a es el nico lazo que une al hombre con los dioses". Es que acaso t no eres consciente de las blasfemias de tu hermano? Aurelia hab a admitido en su abismo tenebroso la veracidad de aquella expresi n; ella reconoc a esta cobard a en su madre, quien, influenciada por un perverso sacerdote, le hab a donado su virginidad, temerosa de suscitar en su dios ap crifo sus furias fabulosas. El escrito de Ramiro era brillante para ella, pero su confesada ineptitud para ejercer la creaci n de maravillas semejantes propiciaba su obtusa impotencia. Aurelia despedaz el libro y lo arroj hacia el rostro de su c nyuge. - T eres un ateo, al igual que tu hermano -le dijo-. Desde ahora estamos separados Lugo experiment la desesperaci n m s desbordante que hab a imperado sobre su vida; l corri enloquecido hacia donde se encontraba su esposa, se prostern ante ella y bes sus manos con un paroxismo delirante. Este ser ya no era un hombre razonable; l era tan s lo un ilota tiranizado por su fat dica dependencia. Toda inmolaci n del adorador excita la altivez del dolo. Aurelia luc a altanera y majestuosa. Su lacayo lloraba desconsoladamente. Esta debilidad imprim a en ella un sello de imperioso dominio. Mientras los sollozos arrebataban a su esposo, las s plicas emanaban de sus labios. Aurelia aprovech su l gubre estado para imponerle la siguiente disyuntiva: - Prefieres perder a la mujer que te ama o exterminar al hombre que nos mutila? Lugo irgui lentamente sus rodillas. Sus pupilas divisaron a su adorada; y esta se colm de espanto al ver reflejada en sus ojos una expresi n inhumana. El hombre sugestionado abandon su casa, dispuesto a materializar la ideaci n de tan soez empresa.
ISBN
9781495368011
Kieli
espanja
Paino
104 grammaa
Julkaisupäivä
1.1.2014
Sivumäärä
64