Tras diez anos de guerra, Troya ha caido. Las llamas devoran sus templos y palacios, sus heroes yacen muertos, y las mujeres de la ciudad derrotada aguardan en la playa, hacinadas en tiendas, el reparto de su destino. Hecuba, la anciana reina, ha perdido a su esposo, a sus hijos y a su patria. Pronto debera partir hacia Grecia como esclava del cruel Odiseo. A su alrededor, el coro de cautivas y las figuras de Casandra, la profetisa delirante, Andromaca, la viuda de Hector que llora a su hijo pequeno, y Helena, la causa de todo el sufrimiento, entonan un canto desgarrador sobre la fragilidad de la dicha y la brutalidad del vencedor. Euripides, el mas tragico y humano de los poetas griegos, transforma el episodio epico de la toma de Ilion en una obra maestra de denuncia: un alegato atemporal contra la guerra, el sufrimiento inocente y la arrogancia del poder. Las Troyanas, escrita hace veinticinco siglos, resuena hoy con la misma fuerza incisiva y conmovedora que entonces. No hay gloria en esta victoria. Solo cenizas, esclavas y el eco de un llanto que no cesa.