Hay dias en que el pecho no aguanta mas y lo que sentimos empieza a filtrarse por los dedos. Este libro nace de ese desborde. De esa urgencia de ponerle palabras al amor que no encuentra sitio, al dolor que se hace eco, al miedo que no pide permiso, a la rabia que protege cuando todo duele. Pero tambien a la ternura, a la esperanza, al deseo de no rendirse. Cada texto es un gesto. A veces un abrazo. A veces una despedida. A veces una herida abierta, de esas que prefieren doler antes que olvidarse. No hay un hilo que los una, porque la vida tampoco es lineal. Lo que hay es verdad. Cruda, fragil, luminosa. Eliza Mertin escribe como quien respira. Y al hacerlo, nos recuerda que sentir aunque duela, aunque confunda tambien es una forma de estar vivos.