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La Vida con una Sonrisa: Con tus Piernas y mi Corazón
Tallenna

La Vida con una Sonrisa: Con tus Piernas y mi Corazón

Soy un cobarde (o seguramente debo de serlo). La mayor a de nosotros y nosotras quiz s lo seamos. Llegu a ese absoluto convencimiento, no por ning n arrebato de sentimentalismo, ni porque est atravesando por alg n estadio de abatimiento extremo o de melancol a, sino que simplemente despu s haber entrado en contacto con los entresijos de la vida de un ser humano casi sin parang n en los anales de la Humanidad. Yo no s si este hombre humilde, afable y sencillo es un dios viviente (o puede asimilarse a l) pero lo parece, porque est atravesando un calvario parecido al de Jes s de Nazaret y de forma similar a como l lo hizo: perdonando al mundo, exhort ndolo a la lucha por la dignidad, a la bondad, a la ayuda al pr jimo y al consuelo de quienes, como l, se hallan flagelados y sufriendo, a quienes recomienda que nunca pierdan la esperanza. Cada poco tiempo, la implacable evoluci n de la enfermedad introduce, insidiosa y dolorosamente, un nuevo clavo entre su cuerpo y la pesada cruz que soporta, pero l, como el Creador, no gime, no se lamenta, no exterioriza el dolor, no echa la culpa de ello a nadie (m s al contrario, exculpa) y muestra siempre una sonrisa. Por eso he llegado al convencimiento de que valgo poco y soy un pusil nime, que gran parte del mundo lo es, porque hace falta mucho valor para enfrentarse a un d a siguiente y no desfallecer (como lo hace el hombre de quien hablo) cuando sabes que llevas un pesada carga y que cada d a lo ser m s todav a. Ahora no me cabe ninguna duda de que surgen, muy de cuando en cuando, sobre la faz de la tierra hombres incre bles, que irradian un sublime halo de esperanza para la Humanidad y vienen a recordarnos, con su grandeza, lo ruines y viles que somos los dem s en la mayor a de las ocasiones. He llegado a esa certera conclusi n despu s de escribir este libro.Tanto cari o, tanto amor vertido en estas p ginas dejan a cualquiera meditabundo. Uno quisiera ser as para hacer acopio de toda esa gratitud, pero bien sabe que jam s lo lograr , porque con la dulzura de coraz n hay nacer. He aqu la respuesta del mundo a la obra de un hombre tan humilde y sencillo que hasta le cuesta ya caminar. Y eso me lleva a pensar que hay un Creador, que, de cuando en cuando, tiene la osad a de presentarnos delante (quiz s para que, tras reflexionar, cambiemos el err tico rumbo de nuestras vidas) a un ser magn nimo como Fernando Leira Almagro, para que, con su sola presencia en el mundo, nos de una lecci n que jam s debi ramos olvidar (aunque lo haremos): aquella que proclama que nuestras vidas son insignificantes, que vivimos en una falsa realidad y que la mayor a de las cosas materiales que poseemos no son m s que simples entelequias, sobre todo cuando, en mala hora, la vida se tuerce. De todas formas ese Creador ha sido un poco malvado (y que l me perdone). Porque, para darnos una especie de amonestaci n, se ha servido del cuerpo de uno de sus siervos m s bondadosos, al que ha abocado al sufrimiento y al dolor, junto con toda su familia. No s si habr a otra manera de hacerlo: supongo que no, porque hace muchos a os hizo lo mismo con su Hijo y despu s lo repiti con muchos m s hombres. Aunque yo (un ser envilecido, casi con seguridad) no debiera permitirme llevar a cabo juicios tan temerarios. A n as , no temo Su ira...M s bien espero alcanzar Su perd n, a n habi ndome vuelto desafiante, mientras que a la vez me reconforto pensando que un Ser tan misericordioso no ha podido olvidarse de dejar prevista una soluci n que mitigue el dolor y reconforte el cuerpo de ese hijo extraordinario que es Fernando Leira.
Kirjailija
Jose Millariega
ISBN
9781502590152
Kieli
espanja
Paino
118 grammaa
Julkaisupäivä
1.10.2014
Sivumäärä
94