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Hotel Sitges
Tallenna

Hotel Sitges

Hotel Sitges es un poemario cr tico, herm tico, prof tico. Y cumple con dos ideales que el g nero habr a dejado de lado en los ltimos a os, de forma gradual y paulatina; esto es, un compromiso ideol gico y est tico.

Adem s de estos matices, que juntos empujan sobre el proyecto y formaci n misma del autor, existe otro componente que enriquece al g nero. Se trata de la relaci n dial gica que Rodrigo Arriagada Zubieta establece con otros poetas y artistas (Rimbaud, Lihn, Baudelaire, Hopper...).

Consciente de ser un poeta sudamericano, y viviendo una temporada en la Espa a acad mica, el malditismo experiencial se ejerce entonces desde dos vertientes: una oficial y pantanosa, que pertenece m s bien a la tradici n; y otra m s localizada y espec fica, que resulta por tanto m s personal y dolorosa:

De los otros es la vida
y lo dem s que est fuera
nuestra gran ansiedad:
rboles que existen sin oto o
creciendo en medio de la paz en extinci n.

Estos son los primeros versos del poemario, que dan inicio a la coyuntura central del libro, y que no es otra que el proyecto que intenta transformar vida en poes a, o bien distinguir la imagen o figura del poeta de la "de los otros".

As las cosas, y lo que en principio parece que ser una estad a en el Hotel Lautr amont (me refiero al cerrado y oscuro texto de John Ashbery, que nunca sale de s mismo y de su propio juego metaliterario), en el trayecto del libro todas estas capas y proyecciones se ir n desplazando una detr s de la otra.

De acuerdo con el orden de los poemas, es posible hablar de tres momentos -distinguidos arbitrariamente- bien notables y sucesivos.

Al principio encontramos el proyecto, la definici n de lo que es o hace un poeta. Lo que podr amos entender como una declaraci n de principios, o tal vez la apertura de su mazo de cartas.

El desplazamiento se realiza a nivel propiamente experiencial, dando grandes impulsos desde el punto de vista est tico sobre el oscuro arte y oficio de la poes a ("el poeta vive desde ya en el olvido / bajo un cielo muerto de palomas"; "Prefiri , en cambio, desaparecer en una c mara oscura (...) / y envejecer inviernos adentro / al margen de su tiempo"); y dando saltos m s inc modos, prof ticos, muy pr ximos a los de Rimbaud ("Hermosos son los siglos que vendr n. / Todo se expande arrastrado por un barco ebrio"; "Se avecina una nueva estaci n").

Una segunda capa, o desplazamiento, se realiza desde la propia formaci n del autor. Ah encontramos a Mallarm , o la creaci n de un poema a partir de un cuadro de Hopper (Soir Bleu, 1914). O m s representativa resulta la m scara que utiliza, a modo de mon logo dram tico y autorreferencial, de Charles Baudelaire en "Baudelaire, 1845: Homo Duplex"

Poeta-persona, mi doble naturaleza:
una espada de los ciervos en el bosque,
animales salvajes que se ejercitan en la esgrima
solitariamente acorralados.

Una tercera capa, y que interrelaciona tanto el proyecto como la formaci n del autor, se da desde el mismo acorralamiento que el poeta recibe no s lo desde su existencia "no po tica", sino de la experiencia que resulta de vivir en otro pa s, precisamente en Espa a.

El poeta existe al mismo tiempo en dos lugares, m s all de su Poeta-persona, y ya no recuerda si estaba "atrasado" en Santiago de Chile, o si era ella la ciudad que iba delante de su falsa claridad memoriosa ("Carnaval de Sitges").

De forma definitiva, y habiendo dado claras muestras r tmicas y est ticas, Arriagada Zubieta se arriesga a jugar con el fuego m s profundo de todos, y que a n representa el nico residuo gradual y efectivo de la colonizaci n:

Nada se arriesga aqu en decir lo mismo en otras lenguas
a Europa le queda poco de Madre,
apenas un l quido amni tico
al que dirigirse a oscuras.

Juan Arabia

ISBN
9789874197283
Kieli
espanja
Paino
86 grammaa
Julkaisupäivä
7.6.2022
Sivumäärä
66