Los doce personajes de este libro estan muertos. Sin excepcion. Y, sin embargo, de alguna u otra forma permanecen vivos a traves de sus obras: las empresas que crearon. Muchas de ellas siguen vivas. Otras, las que han desaparecido, forman parte de la memoria sentimental de un tiempo -situado entre los siglos XIX y XX- que todavia condiciona nuestro presente. Este libro reune sus historias a partir de hechos y datos biograficos, pero, al contrario de lo que es habitual en el campo de los estudios economicos, se presentan como relatos, transformando las respectivas trayectorias en embrion de novelas sobre hombres de fortuna, aquellos que, partiendo de la nada, fueron ascendiendo los peldanos de la escalera del exito material, aunque sea mas dudoso concluir si este viaje -lleno de luces pero tambien con sombras- termino convirtiendose tambien en un triunfo personal. Los hombres que protagonizan este libro hicieron cosas. En su caso, imperios empresariales. Las sociedades mercantiles, aunque no hayan sido tradicionalmente objeto de prestigio desde la perspectiva de las humanidades ni gocen de la honorable patina de la alta cultura, tambien son -o pueden ser- autenticas obras de arte: organizaciones humanas que crean riqueza mediante la venta de productos y servicios. En unos casos, enriquecieron a sus duenos. En otros, alimentaron a sucesivas generaciones de trabajadores. Sus creadores lograron hacer maquinas empresariales creando desde el vacio. No podemos afirmar que todos fueran hombres ejemplares. Lo que si es indiscutible es que fueron personajes singulares, con talento e inteligencia suficientes para sobresalir entre sus contemporaneos y buscar, en un contexto de extraordinarias dificultades, su propio sendero.