El erotismo de Lara Steele tiene memoria: nace de una herida, se vuelve fuerza y termina en deseo consciente. Sus protagonistas no buscan aprobacion; buscan intensidad, piel y destino. En su prosa, lo sentimental y lo carnal se mezclan como dos bebidas fuertes en la misma copa. Ella escapo del pueblo y se construyo en Milan con dientes y orgullo, jurandose no volver a ser la perdedora de ninguna historia. Pero regresa, y el pasado la espera en una plaza: una vieja amiga con una pregunta al oido todavia te gusta divertirte? y Salvo, ruborizado, mirandola como si los anos no hubieran pasado. Entre cafes, roces y provocaciones, el deseo se reescribe: ya no es ingenuidad, es eleccion. Y cuando el confiesa que aun la quiere, el aire se vuelve peligrosamente cercano. Porque enamorarse, a veces, es volver a arder donde juraste apagarlo.