Este libro aborda las tensiones del derecho a la autodeterminacion individual en la justicia constitucional, en el debate entre liberales y comunitaristas sobre quien esta llamado a construir la idea de virtud. Con el principio de la libertad como reconocimiento, es decir, la posibilidad de expresar un proyecto de vida en comunidad -incluso cuando la colectividad pudiera desaprobarlo moralmente-, se muestra que un Estado que incorpora principios politicos liberales esta obligado a mantenerse neutral frente a las formas de buena vida comprensiva de sus ciudadanos. Asi, en fallos sobre matrimonios entre parejas del mismo sexo en las Americas, se examina la argumentacion usada en cada caso con los supuestos mencionados. El libro sostiene que tradiciones de pensamiento filosofico-moral y politico tienen lineas de relacion teorica con la filosofia juridica y el mismo positivismo juridico, que podria caracterizarse como una manifestacion del pensamiento moral moderno. En este sentido, devela como los debates teoricos de finales del siglo xx sobre la creacion de la idea de virtud de una sociedad empiezan a alcanzar forma juridica y consecuencias materiales en las primeras decadas del siglo xxi.