CONOCEIS MI NOMBRE. PERO NO ME CONOCEIS A MI. Vuestros historiadores me llaman seductora, pero siempre fui esclava del amor. Vuestro dramaturgos hablan de brujeria, pero mis talentos procedian de los mismisimos dioses. Vuestros poetas cantan sobre mi sed de sangre, pero siempre estaba protegiendo a mis hijos. Con que empeno se niegan a reconocer que una mujer podia ser poderosa, estrategica, gobernar por bendicion divina. La muerte no continuara silenciandome. Esta no es la historia de como mori. Sino de como vivi. La voz de la reina que la historia quiso silenciar.