El pequeno pueblo de Puentezara vive entre la devocion y las tradiciones. Nadie cierra las puertas con llave y nunca pasa nada... hasta que pasa. Con la resaca de la fiesta mayor, corre la noticia del fallecimiento de una anciana. La perspicaz forense detecta senales inequivocas de asfixia: alguien la ha matado. La victima, Agustina Tina Diaz, llevaba decadas viviendo en Francia y habia regresado al pueblo tras muchos anos de ausencia para reencontrarse con sus raices y mostrarle a su nieta la procesion de la Virgen. O quiza para cerrar cuentas pendientes que nadie imaginaba. La jueza Inmaculada Alday debera adentrarse en un entramado de secretos familiares, herencias sin repartir y viejas heridas que se remontan a los anos sesenta, cuando la emigracion, la verguenza y el silencio sellaban el destino de muchas mujeres espanolas. Desde los barrios humildes de Paris hasta los olivares andaluces, el pasado comienza a reclamar su lugar. Porque algunos secretos cruzan fronteras. Y algunas muertes empiezan mucho antes de que alguien deje de respirar.