Juristas, acad micos, pol ticos y ciudadanos colombianos se interrogan si una vez m s el pa s se resignar a aceptar la desmembraci n de su espacio nacional, en particular en las aguas del Caribe, hist ricamente suyas. Lo anterior, en vista de la sentencia de la CIJ de noviembre de 2012 y las dos nuevas demandas entabladas por Nicaragua ante dicha Corte a finales del 2013 en contra de Colombia. Inicialmente, se analizan algunos aspectos de la poca acertada estrategia jur dica colombiana ante el tribunal de La Haya a partir de la citada sentencia por la que se otorgaron a Nicaragua 75 mil km2 de aguas colombianas pertenecientes al Archipi lago de San Andr s y Providencia. Luego se consideran las implicaciones pol tico-jur dicas de la decisi n del gobierno colombiano en marzo de 2016 de desconocer la jurisdicci n de la Corte, despu s de que esta rechazara las 'excepciones' preliminares de incompetencia de la CIJ para conocer y fallar sobre las dos nuevas demandas nicarag enses del 2013. La primera requiriendo a la Corte fijar su Plataforma Continental y la Zona Econ mica Exclusiva en las mismas aguas; por la segunda, acusando a Colombia de amenazas de uso de la fuerza luego de su incumplimiento del fallo del 2012. Finalmente, a falta de negociaciones bilaterales y mientras perdure el actual limbo jur dico del diferendo binacional, se propone una estrategia precautelar de defensa de soberan a mar tima por parte de Colombia respecto de unas aguas que Nicaragua requiere para la explotaci n de su inviable canal interoce nico y con l la destrucci n irreversible de una riqueza oce nica nica que en el 2000 la UNESCO declar Reserva Mundial de Bi sfera con el nombre de Seaflower. Para la estrategia propuesta se tom como referencia la pol tica, igualmente precautelar, aplicada por la Rep blica Popular China para la defensa de derechos mar timos en el Mar Meridional Chino que, como Colombia, tambi n considera hist ricamente suyos. Lo anterior como respuesta al diferendo insoluto de l mites mar timos que China enfrenta desde 1947 con cinco de sus vecinos. Como Colombia, China ha rechazado toda jurisdicci n internacional para conocer y fallar sobre tales contenciosos, ofreciendo a sus Contra-partes la opci n de la negociaci n bilateral, como lo ha hecho Colombia con Nicaragua.