Los barcos esperaban rigurosamente en fechas establecidas para aprovechar las corrientes marinas, centenares de ellos, durante dias, anclados. En la playa, presos del mas grande dolor sufrido, una multitud de seres humanos eran golpeados, mutilados, vejados, expuestos frente al bellisimo mar, indiferente y eterno. Los gritos no fueron escuchados, la voz de ellos se ha perdido para siempre, el llanto fue tragado por la arena. Esperaban los animales de rapina, para devorar los restos de los que habian osado escapar. Muy pocos lo lograron y huyeron a las montanas.