No hacen ruido. No llegan gritando. Las adicciones se cuelan como quien no quiere la cosa: en una risa nerviosa despues del tercer trago, en una apuesta inofensiva , en el celular que no puedes soltar, en la pastilla que ya no es por insomnio sino por costumbre. No llevan cadenas, pero atan igual. Adicciones silenciosas no fue escrito para especialistas ni para espectadores, sino para quienes estan adentro hasta el cuello o hasta el alma o para quienes aman a alguien que se esta perdiendo en el intento de sostenerse. Aqui no hay teorias abstractas ni palabras para impresionar. Hay historias reales, heridas abiertas, preguntas incomodas y, sobre todo: salidas. Con barro en los zapatos y esperanza en los ojos. Este libro no pretende salvar a nadie. Pero tal vez pueda hacerte compania mientras decides salvarte tu.