Emilia Schijman nos presenta una fina y sensible etnografia de las vidas precarias de los residentes de un complejo habitacional creado por el Estado. Su escritura cuidada y meticulosa nos transporta por cada detalle del dia a dia de familias que transitan por oficinas publicas, cuidan su edificio, emprenden pequenos e informales trabajos que generan magros ingresos, realizan transacciones de bienes y servicios entre vecinos y parientes, y una larga lista de practicas cotidianas que buscan generar umbrales de cuidado y proteccion colectiva. Vivir de prestado es una etnografia total, que encuentra en las deudas y en el derecho dos grandes operadores de la vida social. En ella la autora descompone los modos de funcionamiento del derecho colectivo mostrando procedimientos, rituales, medidas de coercion y sanciones. Se trata de un derecho vivo que reinterpreta y completa al derecho escrito y tiene un modo efectivo de funcionar: genera obligaciones. Aqui, el derecho vivo se articula con la deuda viva modulando un orden colectivo pleno de precariedad, pero tambien de solidaridad, de riesgo y proteccion. "e;Esta original, fascinante y brillante apuesta muestra que todavia no esta todo dicho y que, incluso, lo que se ha escrito puede ser revisado a la luz de una etnografia de largo aliento y conceptualmente orientada"e; Ariel Wilkis (Extraido del Prologo de la obra)"e;La obra de Emilia Schijman se devela como una contribucion mayor al reconocimiento de una legalidad inscripta en las practicas de los individuos. Una contribucion de originalidad excepcional sobre el derecho 'ejercido desde abajo' y sobre la perspectiva politica que este comporta"e; (Jacques Commaille).