La morada de dioses a la que este libro se refiere es el cuerpo humano, conglomerado proteico de materialidades con diverso origen. Duenos de una personalidad antropoica (conocen, disciernen, actuan sobre el cosmos a voluntad, tienen empatia y valores sociales, trabajan, se cansan y se comunican con los creyentes), los dioses mayas son seres materiales pero imperceptibles con los sentidos, anteriores a la creacion del mundo, que se proyectan y desempenan funciones diferentes en los distintos ambitos del espacio-tiempo, incluyendo el interior del cuerpo humano (alma). Dentro de esa morada de tejidos (carne y huesos), ejercen poderes de forma limitada, animando al humano que habitan y dotandolo de una conciencia disgregada, aunque interconectada. Tanto los dioses-almas como las fuerzas impersonales pueden salir o entrar en el cuerpo, estar al mismo tiempo dentro y fuera de el, perderse, disminuirse o anadirse de forma estable o pasajera (otorgando al hombre poderes y percepcion extraordinarios), de tal suerte que asistimos a una imagen del cuerpo humano intrincada y alejada de la occidental, donde lo animico y lo corporeo no estan separados y la muerte no es un acto puntual, sino un proceso que concluye en la disolucion de los componentes: los tejidos dan lugar a nueva vida vegetal, mientras que el alma esencial de los nobles logra su apoteosis celeste. Asi pues, en este libro se escudrinan los componentes corporales de los mayas clasicos mejor documentados a traves de las imagenes y los jeroglifos, esbozando la idea de un vecindario politeista que circula por la sangre.