La rebelion comunera partio de la critica y del descontento sobre la manera de gobernar de Carlos I y de sus personas de confianza, sobre la imposicion del servicio como carga tributaria especial para sufragar unos gastos que nada tenian que ver con Castilla, por el proyecto imperial que convertia a Castilla en un apendice del Imperio, por los reiterados incumplimientos de promesas y otros agravios que se recogen en los documentos. En definitiva, los comuneros abanderaron y galvanizaron un descontento generalizado de los castellanos que no aceptaban la realidad que se vivia dia a dia de Castilla. Tal situacion facilitaba una relajacion en las obligaciones de los gobernantes, provocaba un saqueo al tesoro y los recursos del reino, un deterioro de las relaciones sociales, de las instituciones y, por ultimo, un abandono efectivo del reino por el rey. Desde una posicion entre observadores y criticos de la vida politica buscaron los argumentos para explicar los principios en los que se asentaban sus ofertas de reforma sobre la forma de gobierno, con el fin de actuar de manera coherente y beneficiosa para los castellanos.