NI ARRIBISTA, NI FRIVOLA. DIPLOMATICA SAGAZ. Esta no es la historia de Josefina, sino la de una poderosa mujer llamada Rosa. Josefina fue solo el diminutivo del segundo nombre de Maria Josefa Rosa Tascher de la Pagerie, quien, durante mas de la mitad de su vida, unicamente respondio ante esas cuatro letras: R-O-S-A. Si la llamamos Josefina, nos dejaremos atrapar por los celos de su segundo esposo, Napoleon, que le cambio el nombre ante la idea de que aquellas dos silabas habian sido susurradas por los labios de otros amantes. Decidida a respetarse a si misma, Rosa nunca renuncio a su nombre. Al casarse con Bonaparte, firmo su acta matrimonial con sus tres iniciales: M. J. R. . Y no se reconoceria como Josefina hasta que Napoleon compartio con ella su poder, en 1804. El se autoproclamaria emperador y, aunque no lo precisara, la coronaria a ella emperatriz. Asi se cumplio el vaticinio que una hechicera africana habia vertido sobre ella de nina: el oraculo le auguraba un futuro en el que seria mas que reina. Seria la primera, la mas amada emperatriz de Francia.