El autor se propone demostrar en este trabajo que la doctrina general del contrato, originada en el derecho privado, proporciona las bases para proveer una respuesta unitaria al tratamiento que debe darseles a las situaciones de desequillbrio contractual sobreviniente, lo que permitira superar el enfoque prevaleciente en la dogmatica tradicional, que aboga por la division irreconciliable entre el derecho privado y el derecho publico en esta materia. Sostiene tambien que en el ordenamiento juridico estan disponibles las herramientas requeridas para lograr la prevalencia de la justicia en las relaciones contractuales ante alteraciones significativas del equilibrio concebido por las partes al celebrar el contrato por situaciones sobrevinientes no atribuibles a su conducta, con miras a mantener la armonia y proporcionalidad que debe estar presente ab initio en el intercambio prestacional, sin que por ello se dejen de lado la asuncion por cada parte del alea ordinario a su cargo y los riesgos que, adecuadamente asignados, les corresponda soportar, en correspondencia con la retribucion o ventaja que debe acompanar tal asignacion.