Tenemos un grave problema de audiencia en Venezuela. Andamos al garete. Cada quien hala para sus intereses personales mientras las afinidades colectivas divergen y se diluyen en el tiempo y el espacio. El ciudadano com n tiene todo el derecho de buscar y ocupar sus espacios personales y familiares. Es el elemental sentido de supervivencia a nivel individual y del clan. Cuando eso ocurre sin articularse con los intereses generales y sin amarrarse e identificarse con el inter s nacional, es muy grave. Esa conducta tiene una incidencia negativa a nivel de la sociedad y de las comunidades que al final forman parte de los cimientos de la naci n. Es ins lito qu ante tantos mecanismos de comunicaci n, encabezados por las redes sociales en las tecnolog as de informaci n y comunicaci n (TIC) el enlace entre los ciudadanos y los dirigentes est fracturado y en algunos casos no existe. As no funciona una sociedad. Todos emitimos mensajes e inundamos los buzones con textos y expresiones que nadie lee o escucha. En cada se al hay un reclamo extraviado, una solicitud sin destinatario, una queja sin orientaci n ni referencias.El liderazgo tiene la responsabilidad de establecer las sinton as con sus grupos. Los encajes de funcionamiento local, regional y nacional son atribuciones de quienes aspiran formar poder y ejercerlo. Eso no est ocurriendo en Venezuela. Los dirigentes llevan un ritmo de navegaci n, distinto al de la manada, rumbos diferentes, objetivos diametralmente opuestos y metas de llegada inexistentes. No hay viabilidad en la caminata. Es un tr nsito completamente est ril. No hay sincronizaci n entre lo que quiere el ciudadano en la base y lo que construye al final el lider en el plan, en el dise o estrat gico de las pol ticas y los intereses del colectivo.Estamos caminando orillados en el desconcierto y la turbaci n. Las turbulencias en la amalgama grupal han puesto a todos en el s lvese quien pueda. De all la di spora, el viaje y el adi s dejando atr s el capital familiar y la c lula social. El riesgo es la atomizaci n y l comportamiento estanco. Si no ha ocurrido ya.Todos escribimos y hablamos. En la abierta disposici n de los recursos tecnol gicos actuales para construir los mensajes somos unas fieras discurseando, haciendo videos para subir a YouTube, sesiones diarias a trav s de Periscop, miles de mensajes circulan en los chats que nadie lee y audios que tampoco se escuchan. El muro de Facebook es un desag e permanente las 24 horas del d a y el pajarito de Twitter trina vibrando en el bolsillo del pantal n, cada vez que al otro lado del mundo ocurre un evento, una estrella despeja un esc ndalo o un atleta global rompe un r cord. Mientras tanto, al lado, en el asiento contiguo, la esposa, el padre, la madre, los hijos, los vecinos de la calle o la comunidad se resienten ante la ausencia de una respuesta. El delete de los tel fonos inteligentes, las PC, los iPhone y las laptop atiborran la papelera del cemento que nos une como familia en las localidades, en las regiones y en la naci n. As estamos.Los textos que estoy presentando tienen un origen desde el a o 2009, fueron publicados en mi blog en ese momento y tienen una vigencia como si estuvieran reci n salidos del procesador de palabras. Son una prueba fehaciente de la anomia y del garete colectivo, y del p simo funcionamiento del estribo, el yunque y el martillo de la dirigencia. El liderazgo ha fallado en o r y pararle la oreja a los reclamos de la grey o no tiene acceso a una caja de Qtips.El pa s tiene un gran vac o en la reciprocidad en la comunicaci n. El ciudadano se queja y nadie le para. La comunicaci n pol tica en Venezuela, en este momento, es una tribuna a cielo abierto, full de t mpanos cerrados y lenguas desbocadas defendiendo las comarcas de la tribu y el clan. En este caso de dedos a 300 kil metros por hora machacando el teclado aqu , all y acull .Todos nos hablamos y no nos escuchamos.Hay una p