Cuando se desencadena la imaginaci n no hay soporte que pueda contenerla. A veces se manifiesta en lienzos, en cartulinas, paredes, cristales o servilletas. En ocasiones lo hace sobre la piel en forma de tatuajes o sobre las fachadas de los edificios vestida de grafitis. Nada puede limitarla o detenerla. A finales del siglo XX se introdujo en los ordenadores personales, y en el siglo XXI lo hizo en las tablets y en los tel fonos m viles. Todo lo que el ser humano ha creado desde el principio de los tiempos surgi y sigue brotando de la imaginaci n, esa fuente inagotable que ahora habita tambi n en el ciberespacio.