Los grandes conquistadores, los inventores, los escritores, los poetas, los cient ficos, los empresarios, los artistas y en general los grandes seres que abarrotan con sus realizaciones las p ginas de la historia, no fueron otra cosa que humanos, como t y yo, que no se contentaron con pasar por la vida sin dejar huella, y partiendo de cero alcanzaron alturas tan s lo reservadas a los semidioses. Semidioses digo, porque en todas las teogon as, la grandeza de alma, la fe y el coraje, son premiadas con altas distinciones, tan s lo conferidas a los osados, a los que se atreven a romper las cadenas que los aherrojan, para mirar de frente a las estrellas y m s all de ellas, donde habitan los dioses.