"Iremos al r o" es removedor, en un libro ya tan lleno de vida, de historias ntimas o no, tan libre tambi n en su forma. Qu bien hizo el autor en incluir "Bebamos..." y en publicar el libro tal como est ." Alfredo Fressia "Como C sar Vallejo, tiene este poeta el don de convertir las referencias a personajes u objetos de su entorno privado en entidades emp ticas que se afincan en el lector aun cuando su significado m s primario permanezca oculto en el espesor de alguna p gina de este libro." Leo Masliah "Le con atenci n la "c lebre descarga". Recorr una escritura que se muestra ambivalente, canibalesca y calibanesca. Esa doble condici n es la que habilita ese estar en el umbral donde la historia colectiva y la historia personal ensayan su contrapunto: Las Ca as y Finisterre, Jack Kerouac y Lucho, Juan de la Cruz y el titiritero Manuel, Aigu y las orillas del Rhin. Este contrapunto obedece en el libro a un conjunto de lineamientos pertenecientes a la modernidad cr tica: auntoconciencia ling stica como dispositivo siempre activado, muestra inequ voca de un arte "que se sabe" a s mismo. De all ese extra amiento, de all esa iron a que va en auxilio de la empresa de desmantelamiento de la poes a como pr ctica trascendente (pienso en "ah de la casa" o "vide por oriente", por ejemplo). Desde esta perspectiva, ninguno de nosotros es lo que verbaliza sino que somos verbalizados. Habitamos en el interior de un universo de palabras. Aunque m s que un universo, preferir a pensarlo -por su aleatoriedad infinita- en t rminos de "multiverso", un haz de significantes que va adquiriendo siempre otro contorno por cada una de las veces que nos sumergimos en tus textos." Extracto de rese a de Mart n Palacio Gamboa. "Poes a pintoresca, por momentos vallejiana, con influencias y referencias a la poes a espa ola, m s narrativa que l rica, de rescate del pasado y no de captura del presente, de retrato de grupos y no de sentimientos individuales: por las p ginas de libros atraviesan familiares, amigos, conocidos, desconocidos, y el yo l rico los va construyendo a todos ellos a trav s del ejercicio de la memoria." Fabi n Muniz "En ese doble calzar de ensimismamientos, entre el espejismo de un cerro que respira tatuajes del lenguaje, all est la caballer a, la c lebre caballer a ligera. Escenas fecundas desfilan como descargas escenas que nos piensan como la c lebre mariposa de Lao Tse, en esas patrias medianeras, que aluden a la patria; s . Desde el centro de un no s qu , aparece la toma de acto, la descarga o la entrada en el fondo. Tienes que hacerlo desde lo presignificativo, desde lo que se queda afuera, desde el simulacro; desde el lugar que evita lo taxon mico. " l cerr los ojos con cuartelillo de arrecifes": y la calle se subi a trueno en su bolsita de bizcochos, pero fue m s fuerte, el o do de la historia, de su fe. Cu l es el lugar de los que matriculan muertos, o de aquellos que quedan sin palabras navegando un cuerpo fecundo? Es en el suicidio, donde el asfalto aprisiona aquellas piedraduras de lamer petr leo, como si esa comunicaci n insuperable nos llevara de bruces, a otra dependencia del abismo, all donde estamos? Nuestro poeta, como Fern ndez Moreno, va dejando piedrecillas que alientan el acontecer de las dos orillas: pero al mismo tiempo marca las diferencias que formula el gran pared n de agua, que a fuer de persistir, nos identifica, para que todo sea m s fecundo. Este libro est matizado por an cdotas que arborizan un saber sencillo, cotidiano, pero no menos profundo; donde el lector puede saborear, como el alfajor Conaprole de dulce de leche, el sabor rioplatense. Al d a de hoy este libro debe leerse varias veces y sin objetivos acad micos ni eruditos, poder perderse en la inmensidad de las vi etas, que ramifican horizontalmente, como lo rizomas eleusinos." Oscar Julio de la Mota