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Agorafobia
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Agorafobia

La m xima del poeta chileno Nicanor Parra que afirma "Poes a es todo lo que se mueve y el resto es prosa", parece definir con gracia a Francisco Alem n de las Casas, escritor cubano y creador del poemario Agorafobia, que he tenido el gusto de presentar en el marco del festival VISTA de literatura independiente. De las Casas, cual peque o Dios, como definiera Huidobro a los poetas, nos lega estos versos brutales e intimistas, reveladores de una cotidianidad que es atisbada desde el temor y el dolor de la nostalgia. Es su propio pan ptico de Bentham, desde donde escudri a cada rinc n de su propia alma, de su propio ser. La autenticidad, sin poses, sin dobleces, honesta sobre todas las cosas (como debe de ser la verdadera poes a), de esta obra sorprendente y vital, revela a un poeta que, ce o en alto y mirada al infinito, se mantiene de pie ante las tormentas de Dios, al decir de Holderlin. "Te coser las pesta as con alambre de cobre al rojo vivo", grita el poeta desgarradoramente, y su discurso es aut ntico, vivaz, brota desde un alma torturada. De las Casas, sin dudas, ha descubierto el secreto de constituirse en ser desde la mism sima palabra. Y comienza a construir, como predijera Heidegger en su descreimiento de la poes a moderna, su habitaci n en la tierra. "Un d a, por decreto de la ciencia me nombrar dinosaurio", dice el poeta. Inquietud biol gica que se traduce en carne. Un poemario, en fin, de profundas inquietudes antropol gicas. Y es que De las Casas es un juglar de la fisiolog a y los tormentos. Quien busque sosiego en esta obra, perder el tiempo. Porque Agorafobia es el Frankenstein de Mary Shelley, construido a retazos en la geograf a asesina de Santiago, entre el smog y las monta as de los Andes, escarbando m s all del coraz n de quien escribe. Francisco Alem n de las Casas posee una voz propia, lo cual ya es mucho en este universo saturado de poetas y pseudo poetas. Ha logrado no aburrir, ha logrado dotar a su escritura de una l rica reconocible, sin concesiones y sin poses. Su quehacer nace desde la honestidad. Y es que Agorafobia no se trata de engranar palabra tras palabra, frase tras frase, por el mero hecho de que la m sica trascienda. De las Casas evita el metalenguaje tan com n de la poes a pretenciosa y fatua que se cocina desde anta o y se concentra en regalar un trozo de su alma. La capacidad exponencial de Francisco es notable. "El agua, sabia como es, se traga la miseria de los hombres y escupe cada tanto sus huesos carcomidos para que la gente pobre fabrique con ellos peinetas y botones". Desde la trist sima "La Puta de San Antonio", pasando por la serie de Fractales y desembocando en esos curios simos Clonazepan, este poemario de Francisco, no el Papa sino el poeta, es un canto a la vida desde las sombras, desde la cuasi locura que cargamos, muchas veces sin saberlo, la mayor a de los hombres. Solo que en este caso el poeta, ducho en reconocerse y explorarse, lo hace llegar de la manera m s sabia que se pueda sospechar. Y es notable en la poes a de Alem n ese af n por el fin y lo incorrupto, por el estallido final que limpie lo vivido, por el renacer de las almas y los tiempos. Es un ejercicio de revival perpetuo, de purificaci n y recomienzo. Alem n de las Casas siempre deja una ventana a la esperanza, a la lucha diaria, al devenir de lo sacr lego o de la unci n, aunque sea imposible hablar de positivismo en estos versos tristes y locuaces. Es la antropolog a brutal de la que hablaba. (RAFAEL PI EIRO L PEZ)
ISBN
9781517012410
Språk
Spanska
Vikt
73 gram
Utgivningsdatum
1.8.2015
Sidor
54